La espina

Cada día que pasa el cielo se tiñe de azul
me miro dentro y estás tú.
El suelo tiembla y retumba contra el sol
y luego explota en mi interior.
Te siento, tan dentro...
dime qué sientes tú.
Quería besar sus labios, sentir el roce de su piel,
pintar su nombre en un papel.
Recorrer su cuerpo, acariciar su corazón
y deleitarme con su olor.
La espina se rompió, su cuerpo pude profanar
y ahora no tengo que soñar.
Cada día que pasa el cielo se tiñe de azul...